Breviario del Azulefante

Visiones y Perversiones

Nota

Entonces, naturalmente, pienso cuál es la historia que cuento acá, en este sitio, en todos los sitios donde escribo (o he escrito) sobre mí o sobre ese yo ficcionado con el que me gusta jugar y que probablemente es tan yo como yo mismo. A veces es difícil distinguir. Pienso: ¿Es mí historia realmente la que cuento? ¿Es mi historia sincera, un diario paralelo a mi vida que resalta lo relevante? ¿O es un intento (probablemente fallido) de perfeccionar mi vivencia idealizándola, despojándola de lo molesto, de lo íntimo? Pero todo eso también aparece (¿sí aparece?) por ahí, así que supongo que si hay modificaciones estas ocurren con otro propósito, tal vez más oscuro, menos preciso. Cuando releo estos textos me cuesta mucho diferenciar lo que pasó de lo que escribí. A veces, cuando me excedo, la distinción es evidente, pero en general me temo que al escribir reescribo de paso mis recuerdos, así que empiezo a desconfiar de mí mismo: imagino autocomplots diseñados para impedirme descubrir algo que fui o hice o, tiemblo, todavía soy, una faceta de mí que no me atrevo a aceptar. ¿Qué (me) oculto? Hoy me miré al espejo luego de lavarme las manos. He adelgazado. No tanto como quisiera, pero he adelgazado. Hace un par de semanas que no me afeito. Quiero fotos con barba junto a Mauricio recién nacido. Como mi barba es triste debo cultivarla por meses para asegurar una foto más o menos digna. De cierta manera esa foto que quiero con Mauricio es la creación de una (nueva) memoria falsa, esta vez para él: la memoria de que cuando él nació su papá llevaba barba. Un mito tonto. Una rareza que lo sorprenda (por lo absurda) y lo haga reír cuando crezca. Seguro que me afeitaré poco después del parto y nunca jamás volveré a experimentar con mi exiguo pelo de la cara.

Notes

  1. ranaberden reblogged this from bluelephant
  2. bluelephant posted this