Breviario del Azulefante

Visiones y Perversiones

Re: Sentir

Usted se ufana de su racionalidad, pero de qué le sirve su todopoderosa racionalidad cuando se queda solo. Usted renuncia a ser emocional porque tiene miedo de que su método sea lo único que lo proteja de sufrir. Entonces me llama y me dice que le da lo mismo todo, que le da lo mismo si me voy o no así me quiera porque su cariño es controlado, a la dosis justa, y no ha sacrificado nada. Usted ha dado apenas lo que debía dar. Usted, a diferencia de mí, cree saber lo que será de su vida mañana y esa ilusión lo reconforta así lo traicione a diario. En su mundo esquemático de sistematizaciones y orden el procedimiento es muy sencillo: si usted quiere saber qué hará en un año planea cada mes, si quiere saber qué hará en un mes planea cada semana, si quiere saber qué hará en cada semana planea cada día, hasta que el proceso inevitablemente falla a alguna escala porque por desgracia no todo está a su alcance. Por eso su desconcierto regular cuando el mundo no le sirve, cuando lo decepciona, cuando no se acomoda a sus expectativas, como ahora. Pero descuide: nunca es su culpa. Nunca. Esa es su gran ganancia. Ahora venga, míreme usted a mí y dígame que no le dolerá que me vaya. Sea tan sincero como dice que siempre es. Dígame que no le importo, que esto no significó nada más que lo que fue porque usted siempre supo cuánto daba y cuánto recibía. Dígame cuánto valía yo en su escala de pesos tan bien calibrada en la que cabe todo y cuánto valgo ahora que no sabe qué decirme para detenerme; ahora que no tiene nada que ofrecerme porque se gastó su tiempo conmigo montando defensas y negándose a decirme lo que sentía para prevenir que yo me diera cuenta de que usted era una persona frágil, de que era una persona como todas las demás. En su inseguridad, en su desconfianza de los sentimientos, prefirió casi siempre el silencio a decirme la verdad.

Notes