Sábado
Cada vez tenemos más cosas para Mauricio: cuna, tina, ropa, pañales, termómetro, teteros, etc. Algunas las hemos comprado y otras son regaladas. Ayer hablamos con Anabel sobre sus partos; también conocí a sus dos hijos, Daniella y Max, y a Bruce, su marido. Los partos son narrados por lo general como historias felices con una subhistoria de terror cargada de detalles escabrosos/sangrientos en los que es mejor no ahondar. Es como si por instinto la narrativa oral del trabajo de parto se rehusara a aceptar el dolor aunque, paralelamente, también sea común el rechazo inicial entre las futuras madres a la anestesia por temor a no sentir el momento, a perdérselo.
No sé por qué dije “aunque”. Tal vez ambas cosas sean parte de lo mismo.
Hoy veremos Inception y compraremos un juego de sábanas para la cuna.

